La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

28 septiembre 2013

Ensoñación

Momentos de ensoñación enredada en los versos.
Cisne de nocturno plumaje
sonámbulo pintor de alas abatidas 
Juegas a dibujar arcaicas leyendas,
a rayar con tu pico
la nula superficie del ahora,
a enredar tu cuello en las alturas 
y picotear estrellas
desde su origen cósmico.

Contempla tú
desde la esbeltez de tu cuello
la belleza serena de la luna ausente
porque un dardo de vertiginoso nácar
sobre el agua se desploma
justo aquí en este instante
y una flor desgrana pétalos
o disecadas lágrimas.

Sigue dibujando estelas
de finísimo silencio
sobre las aguas sedosas de la noche
que yo estoy enredada
en la dulce penumbra de los versos.

24 julio 2013

Al Recuerdo (Reposición)

Recordando mi juventud, los veranos en un pueblecito de Castilla. 


Regresar
a la ondulante marejada de trigo
al sopor aplastante de la tarde.
Algarabía de chiquillos en las calles,
regresar al estival concierto de la infancia.

Inconsciente ceguera
de todas las angustias
de todos los sudores,
inconsciente ignorancia
de todos los pesares,
de todas las tormentas
que el grano cosechado amenazaban,
de las tempestades
que vencieron el sofocante estío
y el infinito azul de plomo.

Regresar
al indolente transcurso de los días,
al frescor de las noches acaudilladas de luna,
cortejadas de estrellas,
a las luces, qué tan frágiles,
morían a toque de relámpago
o bajo platillos pasaban
la penumbra temblando.

Regresar a esas luces
aunque nunca iluminaron mis pasos
en las calles henchidas de tinieblas.
Regresar a la aventura
de todos los temores inventados
al vértigo de la inclemencia inesperada,
a la presentida gracia de los cielos.

Regresar, regresar
a la dulce inocencia de las manos blancas.

© Mª Teresa Sánchez Martín



25 junio 2013

Seis campanadas

Paisaje y versos de una nostálgica tarde de verano 



Seis campanadas
lanza su voz
el viejo reloj al mar.
La sombra en el papel
de la alegría
dibuja la tarde
y las dalias sanan
nostalgias de musgo en la pared.

Al abrazo de la encina
se acurruca la hora abandonada,
la brisa murmura
canciones de amor.

Sana, esfera de día,
con flores y perfumes de azahares
la hora solitaria,
restablece el anillo
de tu luna desgarrada
y el mágico tic-tac
de las hojas desprendidas al caer.

Gotean los minutos
las hojas desecadas
por el viento y por el sol
a tierra se acumulan,
presagio de las horas
que quedan por pasar.

19 mayo 2013

El Nombre

Lo que no alcanzamos a comprender, lo que nos desconcierta, lo desterramos, lo humillamos.
Un Nombre, una lección de Amor.


Te dije mi nombre. 
Mi nombre era borrasca. 

Sonreíste conmovido 

estático ante la evolución. 


Mi nombre, 
cúmulos blancos en el azul. 

Mi nombre era espiral, 

introvertido espacio, 

ascendente vértigo 
creador a cada instante. 


Era gaviota migratoria, 
rebaño trashumante 

de corpúsculos de luz, 

cometa de un universo nuevo, 

cascada de aguas 
sin cauce que estrangule su fluir. 

Era amoroso combate, 
mansa rebeldía. 

Te dije mi nombre 
con los brazos extendidos 
pero tú como extranjero... 

los clavaste.

18 abril 2013

Raíces

La primavera es muy hermosa para estar en prisión, 
sobre todo si esa prisión la construimos nosotros mismos.



No, nunca fue mía esta prisión,
reducto iluminado a cuya espalda
se alzan otras cárceles oscuras,
alimento de gozosos esclavos.

Mis manos, sin violencia,
desintegran los muros,
los templos de dorados becerros.
Mi cuerpo transparente escapa,
camina por el mundo que vive.

No, yo no tiro mis pétalos
para que sigas su fragancia,
oh flor subyugada.
Arranca tus raíces y camina,
la lluvia saldrá a buscarte al desierto.

Rompe el claustro cerámico que te asfixia.
Eres colosal como las plantas amazónicas.
Exhala tu aliento de vida.
Descubre tu estatura hasta alcanzar la luz
que en lo alto se derrama.