La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

16 febrero 2016

Equilibrio y calma

Perdimos el equilibrio y la calma,
las manos que en alfar
acariciaban contornos por nacer.

Hemos perdido las manos que trenzaban juncos
a la sombra plácida del tiempo,
enea y palma para el reposo y el pan;
manos tejedoras de redes
que a la mar fueron bridas
y arañaron el sustento.

Perdimos el equilibrio
y las bocas que hilaban historias
a las puertas de la noche,
que amasaban pacientes
horas dulces para el día,
dedos que sosteniendo acuarelas
pintaban la blanca anchura de la tarde en paz.

Hemos perdido el equilibrio y la calma
de los pasos lentos en caminos largos
que daban respiro a la palabra,
firmeza al pensamiento,
fragmentos de la vida andada y por andar 

Perdimos el equilibrio y la calma
esclavos de un reloj mecánico sin corazón. 

16 enero 2016

Reivindicación

En este invierno los árboles,
hacia el cielo,
clamando justicia,
levantan los nudos artríticos
de sus ramas.

25 noviembre 2015

TODOS LOS ESPEJOS

En memoria de las víctimas de la violencia de género, 
de todas las mujeres del mundo víctimas de la violencia.
Con ellas mi corazón, mi ánimo y mi fuerza. 

Me robaron los espejos
para que no pudiera reconocerme.

Fui hogar, puerto,
sostén, fortaleza,
remanso, caverna de silencio,
cobertor, refugio, paño de lágrimas,
umbría en verano, en invierno hoguera,
alcoba, vestidor y lecho.

Fui tierra fecunda,
día laboral, nunca festivo,
inventora de tiempo,
desheredada del ocio, 
vida entera en ara de sacrificio

Fui despensa generosa,
cuna, columpio y escuela,
sanatorio y velada,
espalda robusta y arrullo,
piel marcada a hierro de dueño

Fui alfombra herida de ardientes espuelas,
vertedero de todos los residuos,
fui sombra, no cuerpo,
apellido sin nombre ni estrella.

Pero hoy abrí los ojos.
Encendí las luces siempre vertidas en mi alma
y abrazada al influjo de la luna
bebí  de la fuente donde brotan todos los espejos.

08 noviembre 2015

Morir inútilmente


Me cansé se morir inútilmente
Me cansé de morir vanamente,
día a día, menguándome,
hasta dejar de existir y no hallarme nunca.
Y comencé a sacudirme la tierra
que a puñados me echaban a los ojos
y a despejarme los oídos
de las corrientes que me ensordecían el cerebro.

Me cansé de vivir la muerte dulce,
de vivir el tibio sol resbalando por los días,
mirando mi reflejo que sea reflejo de otros nombres
y mi sombra silueta de otros cuerpos.

Me cansé de morir inútilmente
de que llorasen afligidos por mí,
ojos que no supieron de mis lágrimas.
Me cansé de la lasitud que me sepultaba
y levanté mis huesos por encima del mármol y las flores
y los enfrenté al viento que mueve el mundo.