La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

23 febrero 2013

Tras los ventanales


¿Quién no quiere un lugar así? ¿Quién, si no lo tiene, lo inventa? 
Es un refugio para los días grises. Para mí es una hoja en blanco y un bolígrafo.


 Hay un lugar tras los ventanales
donde respiran las hojas verdes que me acompañan,
donde un libro, sentado sobre mi regazo,
me habla.

Hay un lugar tras los ventanales
donde una tarde de otoño
languidece de nostalgias,
donde la lluvia resbala acariciando los cristales 
que no se estremecen,
donde el tiempo
dormita fuera en el estanque
sobre un lecho de nenúfares ausente de premuras.

Hay un lugar de ventanales abiertos
donde el viento infla las velas del cortinaje
y mi velero, en solitario,
surca mares infinitos donde todo es vida,
donde la creación está pariendo aún realidades.

Hay un lugar tras los ventanales
donde el invierno tímido
esgrime un cálida sonrisa de sol,
donde la noche amante
prodiga mil y una caricias de silencio.

Hay un lugar
que en realidad no existe,
donde habito.

13 enero 2013

Sin Rencor

Olvidar el rencor, buscar la reconciliación y seguir el camino en paz con uno mismo y con los demás.
He aprendido a olvidar
la herida
de ayer y la lágrima,
a buscar
en el espejo, solamente,
la imagen límpida del alma,
a escapar
del rencor y de la ira
a seguir el camino
 y pasar la página.

28 noviembre 2012

HUMUS


Yacer en la tierra hasta quebrar la ausencia de la ansiada la luz, romper, mientras tanto, el tiempo en sueños de eternidad.




Ocultadme bajo este abanico 
de quebradizos ocres. 
Cubridme con su manto dorado, 
luminoso, húmedo corazón. 
Lombriz que ahueca 
la fertilidad el tiempo, 
parsimonioso, cruento, 
a la vez veloz e indulgente. 

Ocultadme 
hasta que pase la vida toda 
o se rompa la ausencia.

Seré humus. 
Fermentará mi sangre 
hasta florecer después 
de todas las caducas primaveras 
y saber de la luz 
que nunca muere.

30 octubre 2012

Bella durmiente

El otoño teje un vestido de verde y oro para que  la bella durmiente "Gaia" luzca hermosa. 
Durante el invierno dormirá hasta la próxima primavera.


Entrad y descubrid hoy
a la puerta de las sombras crecientes
mecerse en el aire, 
moribundas las hojas,
saciadas de sol.

Alimentadas de luz
yacen ahora 
henchidas de oro sobre la tierra.
La vestirán con traje de gala
para que luzca hermosa la bella durmiente
los cien días invernales.

Hasta que al fin despierte
con el beso de amor,
que encenderá en su cara rubores,
la primavera.


Gaia. © Teresa S.M.