La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

11 marzo 2012

Estos son mis muertos

Reitero mi homenaje a las víctimas de los atentados terroristas 
del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Que el poema que entonces 
escribí, en honor a estas víctimas, sirva igualmente de homenaje a 
todas las víctimas de cualquier clase de violencia, sea cual fuere 
el tiempo y el lugar del mundo en el que la sufren.

Estos son mis muertos.
Son mis muertos y me duelen
porque son de mi casa y son cercanos,
son los mismos muertos por los que lloré otra vez.

De mi pueblo o lejanos,
los mismos muertos siempre, siempre.
Los que cargan sobre los hombros
la enorme cruz de su pan
los que, con el sudor de su frente,
riegan las flores que iluminan a sus hijos
y labran, con el cansancio de sus manos,
el árido camino hasta su casa.

Éstos son mis muertos,
los mismos que mueren de hambre
ante las puertas cerradas
donde se pudre la abundancia.
Son los mismos muertos que lloré.
Los mismos, bajo idénticas bombas
de metralla o de mentiras
que arrasan sus refugios de barro
y apagan todas sus estrellas.

Son mis muertos todos,
pacíficos, inocentes, 
crédulos, confiados,
víctimas de eternos verdugos 
laureados de púrpura
cuyo pulgar oscila, 
ora alzado, ora vencido
entre el poder, el odio y la venganza.

Éstos son mis muertos y me duelen
porque son de mi casa,
los mismos muertos por los que lloré otra vez.

26 febrero 2012

Vara verde

Cuando nace un poema, nos ilumina con su voz, 
es como la primera flor de la primavera, entonces, 
despertamos del letargo y somos bendecidos por la luz de la vida.

Surgiré de pronto de tu boca 
una mañana de tu vida de invierno
cuando no tengas hogar 
donde templar los huesos ateridos.

Y no sabrás de donde llegaron 
las palabras a tu boca.

Te descubrirás ante el espejo 
musitando un poema encendido de mediodía. 

Sentirás la templanza sobre los hombros 
y en tu corazón, 
un brote intenso de primavera 

Así caminarás en paz 
apoyado en una vara verde florecida 
hacia los umbrales de la aurora

08 febrero 2012

Quiero ser música

A la música, ese arte mágico que nos inspira, 
nos acompaña en buenos y malos momentos, 
nos festeja y envuelve cada instante de nuestra vida. 


 Óyeme que quiero
ser música, madre.
Música del agua,
las voces del aire,
canción que los niños
en sus juegos canten.

Versos sean surcos
que la prosa labren
en labios abiertos
a invertir el margen
de los gestos rudos
en gestos amables.

Óyeme que quiero
ser música, madre.
Quiero ser el rayo
que en el coro estalle
después como trueno,
quiero ser la clave,
eco al horizonte
febril de la tarde.

Óyeme que quiero
ser música, madre.

26 enero 2012

Reflexión


Contemplo una estrella descolgándose de la luna y sé que soy  una ínfima partícula en el  universo,  en el tiempo y en el espacio que ignoro, la memoria de lo que seré en un futuro, hoy ya la guarda el universo.


Lucero que de la Luna
te descuelgas como lágrima.
Gota nacarada que vence
la atmósfera que me abarca.

Por contemplarte soy
faz de luna en torno a ti.
Ven cuando fluyan en mí
corrientes de efluvios solares.

Ven  a mí, hazme recordar,
refréscame la memoria de lo que seré
cuando sepa mi edad
o la hora de tu fusión en el cosmos.

04 enero 2012

Llorando por un pájaro (Reposición)

Cuando lloramos por la libertad asfixiada, 
por la injusticia, por el sufrimiento de un ser vivo,
lloramos por todo el sufrimiento del mundo. 

Algunos mendigan sin cansancio
por los pasillos sordos de la burocracia
o gritan desde las afiladas torres del infortunio.
Y yo estoy aquí llorando por un pájaro.

Otros mastican el dolor ajeno y el propio
mientras aporrean con puños de impotencia
las puertas aceradas de un purgatorio que no merecen
 o mueren sin un gemido
en llanuras áridas pobladas de buitres.
Y yo estoy aquí llorando por un pájaro.

Algunos pisotean  las manos
de los que mendigan dignidad tan sólo
y escupen falsedades
hacia un cielo que aún silencia juicio,
otros cultivan remansos
en las orillas mínimas de lo cotidiano.
Y yo estoy aquí llorando por pájaro. 

Ríos mansos, cansados de podredumbre,
recorren las calles del mundo,
con atronador bramido
saltan los barrancos de la injusticia
tras las aguas pacíficas del gran océano.
Y yo estoy aquí llorando por un pájaro.

Por su dolor y por su muerte.
Por todo lo que duele.
Por todo lo que vive.
Porque todo es vida.
Porque todo, todo es pájaro.