A veces la esperanza nos sostiene prendidos de un hilo muy frágil.
La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.
Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.
18 septiembre 2010
07 septiembre 2010
Decimos Amor
Decimos Amor
y el día imprevisto
un huracán de fuego
nos arrasa el alma.
Una tormenta cósmica
origen de todo soplo,
vertiginoso desorden
de la realidad.
de la realidad.
Una borrasca anárquica
domina las leyes humanas
y vienen a fusionarse
las células del alma
con las células inertes.
con las células inertes.
Se desintegra el cuerpo,
se recompone
sabedor de su eventualidad.
Entonces percibimos la energía,
un átomo de la creación,
de la vida y de la muerte,
de la voz infinita
que nombró el universo.
28 agosto 2010
Agua y luz
En espacios desmedidos,
playa extensa, solitaria.
El mar inspira, expira,
su respiración de agua.
Cuando al fin se despereza,
la luz se despliega plana
al mirador de los ojos
donde se desborda el agua,
donde el corazón se expande
sobre la piel de la playa.
Al pie del acantilado, luz,
luz que en el mar se baña,
la tierra le tira besos
con labios verde esmeralda,
Dios se mira en el espejo
azul de cielo en el agua.
Pleamar suelta compuertas
que yo he de volver mañana
para que nadie profane
la virgen arena blanca.
Pero si nunca regreso,
oh mar y sé que me llamas,
volveré a leer los versos
de mis huellas olvidadas,
envolveré mis silencios
en cobertores de algas
y dormiré sobre hierba
soñando con marejadas.
Cuando la tarde me borre
la silueta desdichada,
oh infinito, rompe fuerte
tu aliento sobre la playa
que yo olvidaré mis pasos
y escribiré sobre el agua.
Etiquetas:
Diálogos al Alba © Teresa S.M.
04 agosto 2010
Si recuerdas
Sigo caminando por la carretera aquella
que subía el alto del mañana.
Si recuerdas,
caminábamos descalzos
sobre el asfalto caliente por el sol de verano
y en un rincón de verde
nos fumábamos la vida
en nuestras manos aún vírgenes.
07 julio 2010
Noches de julio
El silencio y sus sonidos de plata, la calma, la contemplación del cielo nocturno, tienen, para mí, un valor incalculable. Julio posee esa riqueza.
La noche es clara, serena,
la luna creciente.
El sonido de un cencerro lejano y monótono
acuna el descanso.
No hay forma poética
de describir la calma que se cierne.
La noche duerme dilatada
sobre los campos y las casas
como un pacífico y gigantesco buey.
No hay nada más.
Silencio.
Unos perros ladran intermitentes.
La noche es amplia y liviana.
Silencio.
No hay nada más.
Algo debe gestarse en esta hora,
alguna estructura compleja que nace única,
alguna vida única que acaba.
Los perros ladran de nuevo,
el cencerro monótono sigue,
No hay nada más.
Silencio.
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