La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

08 marzo 2010

Magia


 La noche te baña en su espuma negra
con burbujas de destellos de plata,
refresca tu alma.
El aire está empapado de besos olvidados
y los grillos en su cantar dicen:
Sí,sí, sí,
tu sueño es mágico.
Resurge de tus cenizas, puedes volar,
despliega tus alas de libélula, 
el silencio es tu paraíso,
te envuelve en susurros de amor insonoros.

A Través de tus alas transparentes
puedo ver constelaciones de estrellas.
Vuela libre de mil cadenas inventadas
mientras los besos esperan en el aire
el retorno de mejillas inocentes.

Mas no llores. 
Tus lágrimas son el rocío gestado en la noche
y en la madrugada sus gotas
se posan en los labios sedientos de las rosas
que te sonríen.
En tus ojos aún bailan mariposas
la música de un vals inacabado.
El milagro está en tus alas tristes
como papel traslúcido
donde aún no se ha escrito la historia.

Tu llanto lo recogen las aves al atardecer
y el ángel del misterio ha liberado la magia por ti,
abrirá las puertas de una nueva dimensión
donde los deseos se hacen realidad. 
Cruzarás el horizonte de lo imposible
porque el cielo ha recogido tus lágrimas.
Sonríe, la magia es libre por ti.

22 febrero 2010

Canto quijotesco


Voy a defender las leyes
abolidas por las leyes de la ciencia.
Ilustro mis tímidos papeles
con retórica y cerebral sapiencia.
Vengo a descubrir mis manos,

a inclinar humilde la cabeza
y admirar olimpos, los más altos,
donde giran, de nombres, las siluetas,
donde insignes muy letrados
despuntan perfiles de veleta.
De pan oscuro, de vino y queso

traigo sólo zurrón de pobres letras.
No tengo más frutos que mis versos,
holgada telaraña en la despensa
y un canto delgado y quijotesco
a la frondosa sombra de la higuera.








10 febrero 2010

Siéntate y hablamos, mama.

A la hora del baño, un día, mi hija, 
entonces con cuatro años, me dijo: Siéntate y hablamos, mama.


Sí. Dímelo siempre.
Tú, sirenita de nácar,
 bailarina entre las olas,
en mi corazón varada.

Tú, sortilegio de mimos,
arco iris de escamas.
Sí, dímelo siempre
-Siéntate y hablamos, mama.

Yo me sentaré a la orilla
enredada en tus palabras
y hablaremos de misterios
que descubrirás al alba.

Si preguntas por la vida
que mi corazón desgarra
hallaremos las respuestas
ocultas entre las algas.

Hablaremos de las cosas
que te inquietan, que me alarman,
ignoraremos barreras  
que en el tiempo nos distancian.

Sí, dímelo siempre
–Siéntate y hablamos, mama.
Y me olvidaré del viento
que a poco barre mi playa.

29 enero 2010

Influjo de Luna

Bajo el influjo de la Luna
Luna lame
con tu lengua
láctea, dulce,
lomas suaves
de mis campos,
ten piedad.

 

No me niegues
la blancura
de tu beso
y las noches
al abrigo
de tu faz.



Luna buena
viste pronto
nubes frías
con tu rostro
blanca seda.
Qué bondad.






20 enero 2010

Dejadme dudar

Concededme el beneficio de la duda.

Dejad que la furia del viento
me envuelva y me arrastre.
Dejad que estampe mi cuerpo
contra el voluble rostro de una nube gris.

Dejad que raudos caudales
mis pies desarraiguen del polvo
y en su vorágine me lleven
a las aguas de un desconocido mar.

Dejad que un ave cualquiera en sus garras
arrebate del mundo mi sombra
y me lleve en su ruta emigrante
más allá del horizonte, al confín.

No dejéis que aferre en su vientre
mi vuelo la ciénaga
ni que ahogue mis ansias de mares
las redes perversas de un mal pescador.
No dejéis que muera en la boca necia
que se dice fontanal de sabios.

Dejadme dudar,
dejadme dudar.