La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

04 noviembre 2008

Interrogantes













Me miras interrogante
¿Quién soy?
¿Una antorcha que hiere las sombras?
¿Un espectro de niebla

o la luz triste de una estrella desterrada
que llora su nostalgia del cielo?

Yo también busco la respuesta
en el fondo claroscuro de los espejos
de esta trayectoria nuestra solitaria.

25 octubre 2008

Palabra de honor


Mírate.
A penas te reconoces ante el espejo.
No eres sombra siquiera de lo que fuiste.

Mírate arruinada por traiciones y manos desleales.
¿Qué quedó de tu código de honor?
Fue ahogado por montañas de papel,
alimento para el fuego.
Documentos sellados por eruditos
se dicen dotados de honor y de justicia
pero son calzado de colosos.

Mírate.
Recuerda cuando fuiste poderosa,
cuando tu fuerza levantaba el honor de los hombres
y en la estrechez de las manos
se firmaba su honradez y su fama.

Mírate.
En el mercado púrpura de las plazas
eres vendida al mejor postor,
moneda de cambio sin valor es tu último destino.

Mírate.
Palabra de honor que no te reconozco.

23 octubre 2008

No cantaré a los muertos


No cantaré a los muertos
ni a los muertos que se ocupan
de enterrar a los difuntos.
Ni a los dueños
de gentiles sepulturas

ni su paso por el mundo.

Quiero cantar a los vivos,
los que yerran
por apostar a la vida,
a los vivos que se olvidan
de morir,
a los que el mundo no aterra,

a los que amor les germina
hasta la muerte
y si les cubre la tierra
humanamente,
es tan sólo por vivir.

21 octubre 2008

La brújula rota

Sobre la arena
rota la brújula,
marca la aguja

el norte, el norte.

El mar está oscuro,
la corriente es fría,
no hay puerto ni guía,
al norte, al norte.

Yunques de plata,
martillos e oro,
huyendo del lodo,
al norte, al norte.

Al norte la casa,
el pan, la justicia,
la paz, la esperanza,
al norte, al norte.

Espaldas mojadas,
la barca, las rocas,
la brújula rota,
al norte, al norte.

Yertos en la arena
quedaron los cuerpos,
sin llantos ni duelos,
al norte, al norte.

19 octubre 2008

Mil mariposas


Mil mariposas, con sus alas, 
colman de besos las mejillas de la tarde 
y la tarde, 
ante semejante ternura, 
se deja besar 
pero ignora la lluvia ácida que se avecina. 

En la encrucijada de la calle 
amanece la vida, 
su luz imprevista ilumina la realidad ingrata, 
espada de fuego 
que sella las puertas del paraíso 
donde ya no se puede volver. 

Te dirán 
que las alas de mariposa no dejan huella, 
mientras el reloj avanza 
con pasos de gigante, nadie le detiene. 

Ahora, sé que buscarás 
en las paredes en blanco 
las mariposas que grabaron 
con el cincel de sus alas 
garabatos en la cordura.

Y el reloj 
que baja la calle cargado de reliquias 
se desconcierta en el tiempo.