del valor de las cosas.
No de las perlas
sino de las olas
preñadas de mar.
Vamos a hablar
del color del oro.
Hablemos del trigo
que nombra los panes
que no del metal.
Vamos a hablar
de irisados destellos
pero no del diamante
sino de la estrella
reflejada en el agua
del manantial.