La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

16 noviembre 2020

Los pies descalzos del Maestro


Es el ritmo libre 
de los pies descalzos, 
que el viento en la hierba 
verde en la ladera 
inclina hacia el mar. 
Sigue el paso firme 
por el campo abierto, 
en la arena ardiente, 
en camino ciegos 
de la gran ciudad. 

Caminar errante 
abriendo caminos 
que canta el poeta, 
sólo dejan senda 
de agua y de sal, 
mas la huella firme 
de la piel desnuda, 
molde voluntario 
que deja en el barro 
su huella y se va, 
abre los caminos 
marca buen sendero, 
su entrega sincera 
es huella en la piedra. 
No se borrará.







01 noviembre 2020

Nudismo

Si sirviera 
quitarse la máscara 
y quedar desnudos, 
trasparentes, 
ante los ojos del aire. 

Pero el aire sufre 
la impureza del escándalo, 
aquí, la desnudez es lasciva. 

En la calle se suceden los desfiles, 
penitentes ebrios 
pisan los clavos de los crucificados, 
las manos de los mendigos, 
las bocas de los hambrientos, 
las heridas de los vivos, 
la felicidad de los locos. 

Entablar la huida sería fácil. 
Huir hacia la contemplación, 
olvidar la rotación del mundo, 
desnudos y absortos ante el milagro 
de una flor de intensísimo azul, 
minúscula, 
sobreviviendo en el corazón de una roca. 


23 octubre 2020

Las últimas espigas

 Decía Miguel Delibes en su discurso de ingreso en la Real Academia Española: ¿...Qué será de un paisaje sin hombres que en él habiten de continuo y que son los que le confieren realidad y sentido...? ¿...Qué interés tiene preservar la Naturaleza ... si no se puede encontrar allí a los que saben dar su nombre a la montaña, y que al hacerlo, la dan vida?... 

Yo recogí las espigas
de la tierra de mi padre
cuando los guardianes del mundo
andaban solos por los caminos.
Ladraban los lebreles
y el eco repetía lejanamente
los nombres de los muertos.


 La luz tornasolada desciende
al encuentro con la noche,
los senderos desolados,
ni un alma frecuenta
los montes atardecidos.


 Cuando vuelvan, si regresan,
se habrán borrado los nombres
del lugar y de las cosas.


Caerá la lluvia, llanto sin consuelo
por el abandono y el olvido.
 

Yo recogí las espigas
supervivientes de la postrera siembra,
las últimas espigas
de la tierra de mi padre.

Pan de centeno traigo
para alimentar los nombres
del lugar y de las cosas.
Pan de centeno traigo
para el recuerdo y tus ojos.

29 septiembre 2020

Sin horizonte

En los callejones de los suburbios
negados del mediodía
las sábanas tendidas,
presas sus alas, 
hondean sin horizonte para el vuelo.

No son banderas,
son pañuelos blancos
clamando el auxilio
que les urge y,
sin embargo,
ignoran.




31 agosto 2020

Dulce herida



Si somos lágrima en el viento,
guijarro en el caudaloso río del cosmos,
partícula en el desierto del tiempo.
¿Por qué el amor nos hiere?


Si somos nube que se descompone,
pupila de una vela en el corazón de una estrella,
corpúsculo en el gran océano no medido.
¿Por qué el amor nos hiere?

Si nuestro breve camino
apenas se divisa
desde la orilla insondable del universo
y no se escucha el llanto de su fin.

Si nuestra sombra no existe
donde solo existe luz.
¿Por qué el amor nos hiere?
¿Lo sabes tú?