Pintan otoño los álamos
Quizá las uñas del viento
La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.
Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

Poema escrito en la primavera del año 2001,
seis meses antes del 11-S.
En memoria de todas las inocentes víctimas.
De las torres más altas levantadas,
asistiré al derrumbe ante mis ojos 
en la cima se desbordan los enojos
del cielo, que desciende sus plomadas.
Restringen la verdad con la mentira.
Mirad como se jactan prepotentes.
Coronas en sus poderosas mentes
exhiben los laureles de la ira.
No sueño con respuestas de castigo
que nunca descendieron de la Altura,
no reniego del hombre ni maldigo
la bendita excepción de su estatura,
es intrínseco el poder de su enemigo
y en su árbol el fruto no madura.