Le alcanzó la muerte

con sangre en la pluma,
corazón de antorcha prendida
en lo alto empuñado.
Quedó, sin embargo,
su voz,
espada cuya hoja viva
sigue cortando la historia.
Voz que moldea perfiles
de espíritus rebeldes,
almas inquietas que romperán
la opacidad de estas ventanas.
Murió empuñando la pluma
como única arma.
Miríadas de palabras su ejército
dejan en la batalla del mundo
su huella.
almas inquietas que romperán
la opacidad de estas ventanas.
Murió empuñando la pluma
como única arma.
Miríadas de palabras su ejército
dejan en la batalla del mundo
su huella.