La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

08 abril 2017

Érase una tarde de abril


Érase una tarde
de abril y de lluvia.
Érase una tarde
de verde encendido.

De voces lejanas
sin pena ni gloria,
de juego de pájaros
y canto de niños.

Érase una tarde
de ahuyentar las bocas
de cántaros huecos
preñados de ruido.

Érase una tarde,
refugio a la sombra
de troncos tallados,
de versos escritos.

05 febrero 2017

Boca de sal

Al mar, fuerza inmensa que abraza la tierra, tan embravecido estos días. 

Boca de sal,
a veces beso templado
de azules y de cristal,
canto amable de sirena
que posa su cuerpo alado
sobre la arena.

A veces, rugido fiero
dentellada de dragón,
vientre que frío y certero
abraza y a la tierra templa el corazón.

Pieles de roca
redoblan sus tambores,
luna creciente que toca
en la noche sus honores
sobre mi pecho y mi boca.

Ecos de agua,
llantos de caracolas  Atlantes,
tumba de fieles e infieles,
de humillados y gigantes.

Descansa, Oh emperador,
en tus imperios dormido,
concédeme tu favor
boca de sal y furor,
voz de canto enardecido.

17 diciembre 2016

No puedo cantar


Poema escrito en 2004,  la guerra que lo inspiró era otra, o quizá sea la misma. El terrible dolor de las personas que la sufren y que han perdido a sus seres queridos, es el mismo dolor en cualquier guerra. 
Las madres traen sus manos
repletas de muertos.
En el acíbar de sus lágrimas
el rostro de su sangre,
en su boca, sin cansancio
y sin olvido, el nombre de sus hijos.
No puedo cantar.
No puedo cantar.

Bajo el imperio de los espejos
se amontonan las víctimas,
sobre el bosque de sus cuerpos
se yerguen los pilares
donde siempre se festeja.
No puedo cantar.
No puedo cantar.

Siempre. Siempre
el reino antiguo
de la misma muerte.

Los gusanos de la avaricia
devoran inocentes sin boca,
mientras el resto, sin preguntas,
baila sobre su propia tumba
adorando estrellas inexistentes
dibujadas en el suelo por los hombres.

No puedo cantar.
No puedo cantar.

03 diciembre 2016

El brazo de la balanza


La justicia busca su sentido
extraviada por los pasillos
tras despachos ordenadamente numéricos.

Busca en el trasiego de gentes que la invocan
la justificación de su existencia.

Pero no hay equilibrio ni poesía
en el interminable laberinto
de sus códigos prosaicos.

Sus versículos son pasajes sin salida
donde se desorienta temerosa la inocencia.

Elegido símbolo humano,
falsamente ciego,
que bajo su venda
hace un guiño a los poderosos
y mira de reojo a los humildes.

Cauce abierto a la injusticia,
balanza desequilibrada
al peso de los mayúsculos.