La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

13 marzo 2011

A la intemperie

 Nos cobijamos en refugios excesivamente cálidos. Quizá sea conveniente vivir un poco más a la intemperie para que resuciten nuestros sentidos.

 Qué frescor ahora
después de vagar mil noches
por las horas de un reloj asfáltico.

Qué frescor aquí
junto a los olivos tiernos,
junto a los tiernos álamos.

Aquí, a la orilla de senderos
escritos de lluvia y huella,
junto a las flores temblorosas,
erizadas de frío,
mendigas de un sol de invierno.

Mejor aquí, lejos,
de aquel impersonal dominio.
Mejor, a la intemperie agria de la vida
que vivir al abrigo
de un retazo artificial del cielo.

24 febrero 2011

Herederos de la Tierra (Gaia) Reposición

Nuestros hijos heredarán la Tierra maltratada, heredarán Gaia, no lloreis por ella, llorad por nuestros hijos y por la herencia que les dejamos.
Si vierais las fuentes de arena cegadas,
ríos y vergeles de cicuta infectos,
playas de gaviotas mudas y desiertas.

No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais el aire de cuerpo invisible
severo enemigo violentando el pecho,
si vierais los frutos sin su primavera.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais extintos el cóndor y el ibis,
el vientre marino exhausto de especies,
ahogadas las aves en cepos de brea.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais las uñas avaras del hombre
arañar los campos sin justa medida,
y en matriz amarga crear sus quimeras.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais la selva en boca de fuego,
antorcha en los brazos de anchas ambiciones,
insignes linajes a destierro y miseria.
No. No lloréis por ellos.
Llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

13 febrero 2011

Veo

Hay, a nuetro alrededor, muchas cosas extraordinarias que se nos muestran, que debemos  ver, solamente hay que abrir los ojos...


Veo más allá,
a través de,
al otro lado.
Veo dentro,
fuera,
en el fondo,
en la superficie,
veo entre la niebla,
en la noche,
bajo las aguas,
a pesar del fulgor de la luz.

Veo en lo concreto,
en lo abstracto,
en lo simple,
en lo extraordinario,
en lo bello,
veo en la ruindad.

Veo en las prisiones,
en el cielo abierto,
en los imposibles,
dentro en los silencios,
frente a los bullicios,
veo en la mirada
y a ras de la piel.

Veo tras los muros, 
las rocas,
las aguas,
tras las celosías,
allá entre las sombras,
en el macrocosmos,
en el micro espacio,
detrás de la cara,
detrás de la cruz.

Veo entre las líneas,
bajo lo evidente, 
detrás de lo oculto,
en lo que se sabe,
en lo que se ignora,
veo, veo, veo
con los ojos abiertos
del corazón. 

30 enero 2011

De noche

En la noche oscura del alma, en vigilia, mantendremos una luz encendida
en la morada de la fortaleza y la confianza.  


 Contemplo la noche
desde dentro,
palmatoria en la mano
de vigilia vestida.

Los pinos se doblan al viento norte,
la lluvia fugaz e implacable
rompe espejos de estrellas.

Con la nariz pegada a los cristales,
espero,
oh corazón nocturno,
la serenata del viento,
busco recobrar el diálogo
en el pulsar y su luz.

Ahora recuerdo que aprendí
de compasión y confianza,
ahora recuerdo que aprendí
que no me abatirán las sombras.

12 enero 2011

Melodías nuevas

Quien no se ha sendido alguna vez como un pájaro, sobre las ramas desnudas de un árbol, en el invierno, inventando melodías nuevas mientas esperamos la primavera.
Sobre el altozano
reposa el invierno,
rocío templado,
escarcha el aliento.

Árbol solitario
que siempre mendigas
bosques legendarios
desde la colina,
sostenme en tus ramas
de sutiles líneas.

Soy pájaro, breve.
Desnudo eres lira,
verdor que amanece
de llanto y de risa.

No llores distancias
forjadas de asfalto,
ni caricias rotas
ni vientos amargos.

No me hables de ausencias
ni de soledades,
leve es mi presencia
sobre tu ramaje.

Olvida la nieve
que quebró tus ramas,
que un tacto de verde
me roza las alas.

Espero  tu fronda
de luces tempranas,
empapo mi sombra
con tus esmeraldas.

Un brote incipiente
en ti se despierta,
sostenme, sostenme,
soy ave que intenta

atrapar las hojas
de otra primavera,
cantar con tus notas
melodías nuevas.