La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

25 noviembre 2017

Todos los espejos

Me robaron los espejos
para que no pudiera reconocerme.

Fui hogar, puerto,
sostén, fortaleza,
remanso, caverna de silencio,
cobertor, refugio, paño de lágrimas,
umbría en verano, en invierno hoguera.

Fui alcoba, vestidor y lecho,
tierra fecunda,
día laboral, nunca festivo,
inventora de tiempo,
desheredada del ocio, 
vida entera en ara de sacrificio.

Fui despensa generosa,
cuna, columpio y escuela,
sanatorio y velada,
espalda robusta y arrullo,
piel marcada a hierro de dueño.

Fui alfombra herida de ardientes espuelas,
vertedero de todos los residuos.

Fui sombra, no cuerpo.
apellido sin nombre ni estrella.

Pero hoy abrí los ojos,
encendí las luces siempre vertidas en mi alma
y abrazada al influjo de la luna
bebí de la fuente donde brotan
todos los espejos.





17 octubre 2017

Monte de ceniza

Foto tomada de Google para uso artístico no comercial. En caso de no estar permitido su uso la retirará inmediatamente. Fuente: EFE/Brais Lorenzo 

Centenaria sombra donde la pluma halló descanso.
En forzada desnudez sólo fuiste sombra hoy,
sombra fúnebre,
inmensa y triste esmeralda de luto teñida.

Dos cirios encendidos
o dos lágrimas ardientes
quedaron temblando en la mejilla de la tierra,
ardiente y dolido llanto.

Vi que un aullido amargo de silencio 
velaba el monte
bajo una luna sin lobos ni duendes,
bajo una luna sin nidos ni luciérnagas,
bajo una pálida luna de hollín nublada.

Hoy los caminos, 
impotentes brazos abatidos,
circundan un negrura incomprensible.

Arrancad esta abrasadora noche de mi piel
grita Gaia desolada.

Arrancad la noche que me hiere,
 ingratos hijos,
porque sólo en mi cuerpo veréis el día.



25 septiembre 2017

Canto de sirenas


En la hipnosis vivimos
de iluminación de feria
y un canto de sirenas
que nunca vieron el mar.



18 julio 2017

Plástico


Nuestra "civilización" no ve ni escucha las señales de su fin


 Ahora que los profetas han enmudecido 
y el maná se nos ha negado 
masticamos plástico con sabor a fresa.

Ahora que hemos dejado de ser nómadas, 
que nos hemos asentado 
en la ciudad de los prodigios
nuestra sordera es tan inmensa,
tan inmenso el sueño inducido
que ni siquiera escuchamos 
las trompetas de los arcángeles 
que están sonando.

Indolentes masticamos, 
con sabor a fresa, plástico.


26 junio 2017

El último fruto


Y si mis manos Gaia
han de volver a arañarte
no me niegues el último fruto.

Voy unida a tu cuerpo esmeralda. 
Agarrada a tu seno ocre
esperaré de ti 
la última gota limpia y dulce
de tu leche de madre.

Desterrada soy de los hombres,
aún colgada de tus pechos escuálidos
transito por la extensa aridez del mundo.

Ya sé que no grité
que no abracé tu cuerpo con mis manos
que no hinqué mis rodillas para invocar
con fértil ritual tu corazón de barro
y ese dorado milagro de espigas y de vid.

Pero yo no soy de allí,
escapé de la ciudad de la ignorancia
y si alguna vez regreso,
ya cansada,
guárdame un pedazo de tu pan
para calmar mi hambre de esperanza
para calmar mi sed de caminante
esperaré del cielo
tus lágrimas.


15 mayo 2017

Poetizando edificios municipales.

Mi participación en el proyecto de poetizar edificios, 
de las bibliotecas municipales de Pinto, Concejalía de Cultura.  

29 abril 2017

La noche murió

La noche y su cielo estrellado mueren en la ciudad



08 abril 2017

Érase una tarde de abril


Érase una tarde
de abril y de lluvia.
Érase una tarde
de verde encendido.

De voces lejanas
sin pena ni gloria,
de juego de pájaros
y canto de niños.

Érase una tarde
de ahuyentar las bocas
de cántaros huecos
preñados de ruido.

Érase una tarde,
refugio a la sombra
de troncos tallados,
de versos escritos.

05 febrero 2017

Boca de sal

Al mar, fuerza inmensa que abraza la tierra, tan embravecido estos días. 

Boca de sal,
a veces beso templado
de azules y de cristal,
canto amable de sirena
que posa su cuerpo alado
sobre la arena.

A veces, rugido fiero
dentellada de dragón,
vientre que frío y certero
abraza y a la tierra templa el corazón.

Pieles de roca
redoblan sus tambores,
luna creciente que toca
en la noche sus honores
sobre mi pecho y mi boca.

Ecos de agua,
llantos de caracolas  Atlantes,
tumba de fieles e infieles,
de humillados y gigantes.

Descansa, Oh emperador,
en tus imperios dormido,
concédeme tu favor
boca de sal y furor,
voz de canto enardecido.