La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

11 junio 2011

Credo, Gaia

Creo en Gaia, creo en La Tierra porque nos da la vida.
La contemplo en toda su belleza con extasiado fervor.

Caen visillos sobre el escapulario de la luna.
En el pórtico del horizonte,
reclinada se abrasa.
Ave, purísima aurora
que alza en sus brazos el sol infante.

Entre los dedos, un rosario lácteo se desliza,
jaculatoria de estrellas,
padre nuestro cósmico.

Salve, Salve,  blancura virginal.
Letanía de cirios
en el altar del templo nocturno e infinito
incendia mi pecho penitente.

En tu credo sumerjo mi verso,
en mi boca el salmo.
Custodia que acoges la luz de la vida
bajo el palio cristalino de esta noche.

Caminas, Gaia, como novia hacia el altar.
Tu velo se vierte en mis pupilas,
tu velo me desvela,
tu agua bendita me infunde el bautismo,
me baña en el río sagrado,
de gracia me viste.
Sea así. Amén.

6 comentarios:

  1. Como enamorada de la vida, tengo que darte las gracias por acariciarme con tus palabras. Amen y mil besos

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  2. Salve Gaia.

    El éxtasis de tu contemplación queda plasmado en tus versos para la posteridad, y esperemos que nunca "in memoriam", a pesar del mal trato que infligimos cada día a nuestro planeta.

    Besos y felicitaciones por tan fantástico poema.

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  3. Siento reconfortante tus palabras para mi vida.

    Que bello quedo!.

    Saluditos buen dia.

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  4. Muy bonita la oración, un grato placer pasar por tu casa.
    que disfrutes el fin de semana.
    un abrazo.

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  5. Siempre había pensado en Gaia como algo biológico, pero ese aire trascendental de tu poema... no me desagrada... es pensable...

    Un saludo desde Medellín

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  6. Como siempre... ¡Impresionante!

    Un abrazo
    Rita

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