La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

24 diciembre 2011

QUE TODOS LOS  BUENOS DESEOS QUE CIRCULAN ESTOS DÍAS 
POR LA RED SE MATERIALICEN EN JUSTICIA, PAZ Y AMOR 
Y LLEGUEN A TODOS LOS RINCONES  DE NUESTRO MUNDO.

03 diciembre 2011

Cuando amanece

La inquietante etapa de la adolescencia es el amanecer de la persona  adulta, cuando la luz desbordada es cegadora, llegados a la madurez, la luz es más cálida y serena.

Cuando amanece
en tu rostro muestras
la inquietud del alba,
el sable afilado de la luz
que todo lo indaga, 
el ansia de alcanzar
la hora del mediodía
y recorrer el horizonte que bosteza.

Pero yo ya tengo la tarde
reposando sobre mi espalda,
la hora serena en que todo sestea.
Y no me interrogo
por qué una mariposa rota
lleva las alas cargadas de polvo de estrellas.

Ni por qué la piedra del río
escribe su historia en la orilla
del mundo que la ignora.

Ni dónde va el ave
que dibuja su sombra sobre la hierba,
sobre el mar y sobre ese niño
que intenta tocarla.

Sólo quiero permanecer despierta
cuando la tormenta recorra
la noche temerosa,
herida de luz.

Ya sólo recojo silencio
que gota a gota roza mis labios
áridos, sedientos.  
Ya sólo contemplo
la esencia viva que late.

Y la brisa de la tarde
me acompaña
por la vereda azul
que aún no he pisado.

20 noviembre 2011

Una Lámpara

Es tiempo de abrir los ojos.
Se van derrumbando 
una a una las islas idílicas que creímos.
Proliferan rosas de porcelana y laureles,
corona de los tibios a la sumisión.
Sus pétalos y sus hojas
aparentemente impolutas
caen y se quiebran sin eternidad.

¿No ves?
La aurora del nuevo sol
es solamente una lámpara
sostenida por manos poderosas,
como sol antiguo de una tierra plana
en tiempo de ignorancia.

Los escaparates de fábula
guardan en la trastienda los hilos
con los que se manejan los títeres.
¿No ves? Es solamente una lámpara.


25 octubre 2011

La marejada

La marejada que afecta al mundo amenaza nuestros castillos de arena.


Se derrumban los castillos 
sobre la arena del mundo 
del hombre y sus paraísos. 
 Se incorporan al segundo 
los oleajes dormidos. 

De la ola, la marea, 
mar adentro los arrastra, 
de sus pilares de arena 
se nutre la marejada. 
El ladrón su alforja llena, 
el viento barre la playa.

08 octubre 2011

Lienzo de otoño

Sobre un lienzo de otoño
verdor profundo al frente
de encinares. Los troncos
de cuerpos perlados
aún sostienen verde
de un estío derrotado. 

Pintan otoño los álamos
con caprichosa armonía,
los iluminados rostros
de las hojas que robaron
al fuego del mediodía
reflejos de verde y oro. 

Quizá las uñas del viento
desgarren sangrando azules
los cobertores del cielo.
Quizá la lluvia dé luces
de arco iris encubiertos.

10 septiembre 2011

Poetas, cantad.

¿Por qué cantan los poetas?


Poetas cantad porque los lobos
intentan ahogar con sus aullidos
las gargantas que claman en sollozos
por el hombre y su luz en desvarío.

Cantad porque las voces enmudecen
al eco de miserias consentidas,
plasmad vuestro aliento en las paredes
y pintad con un verso las esquinas
donde astuta despliega sus carteles
con su doble mensaje la mentira.

Pero nunca la voz abanderada
ni en las ruines antorchas del orgullo
o en el vano esplendor de las palabras
donde  lobos acechan en lo oscuro
devorar vuestra voz a dentelladas.

Cantad por los ciegos y los sordos
que no quieren oír y nunca vieron,
levantad sobre espíritus amorfos
la palabra acrisolada por el fuego.

11 agosto 2011

Al recuerdo

Lamento no haber podido actualizar el blog con más asiduidad, lamento igualmente no haber tenido tiempo para visitar los blogs amigos que tanto me han enriquecido. Asuntos labolares absorvieron mis horas durante muchas semanas. Espero que septiembre sea más generoso conmigo y me conceda estos espacios temporales que tanto ansío. En un respiro de actividad quiero recuperar un poema, ya publicado, que rememora mis años de niñez en un pueblecito de Castilla. 


Regresar
a la ondulante marejada de trigo
al sopor aplastante de la tarde.
Algarabía de chiquillos en las calles.
Regresar al estival concierto de la infancia.

Inconsciente ceguera
de todas las angustias
de todos los sudores,
inconsciente ignorancia
de todos los pesares,
de todas las tormentas
que el grano cosechado amenazaban,
de las tempestades
que vencieron el sofocante estío
y el infinito azul de plomo.

Regresar
al indolente transcurso de los días,
al frescor de las noches acaudilladas de luna,
cortejada de estrellas,
a las luces, qué tan frágiles,
morían a toque de relámpago
o bajo platillos pasaban
la penumbra temblando.

Regresar a esas luces
aunque nunca iluminaron mis pasos
en las calles henchidas de tinieblas.
Regresar a la aventura
de todos los temores inventados
al vértigo de la inclemencia inesperada,
a la presentida gracia de los cielos.

Regresar, regresar
a la dulce inocencia de las manos blancas.




11 junio 2011

Credo, Gaia

Creo en Gaia, creo en La Tierra porque nos da la vida.
La contemplo en toda su belleza con extasiado fervor.

Caen visillos sobre el escapulario de la luna.
En el pórtico del horizonte,
reclinada se abrasa.
Ave, purísima aurora
que alza en sus brazos el sol infante.

Entre los dedos, un rosario lácteo se desliza,
jaculatoria de estrellas,
padre nuestro cósmico.

Salve, Salve,  blancura virginal.
Letanía de cirios
en el altar del templo nocturno e infinito
incendia mi pecho penitente.

En tu credo sumerjo mi verso,
en mi boca el salmo.
Custodia que acoges la luz de la vida
bajo el palio cristalino de esta noche.

Caminas, Gaia, como novia hacia el altar.
Tu velo se vierte en mis pupilas,
tu velo me desvela,
tu agua bendita me infunde el bautismo,
me baña en el río sagrado,
de gracia me viste.
Sea así. Amén.

24 mayo 2011

El nido


Proteger a nuestros hijos, crear para ellos un nido cálido, hasta que se hagan fuertes las alas de su libertad y puedan defenderse del vuelo de las águilas


Duerme, duerme
sobre la almohada blanda
de mi vientre.

Reposa tu rostro
entre mis pechos de arena
que yo voy arrastrando
mis raíces hambrientas
por el asfalto de herrumbre
hasta encontrar la fisura,
donde los tallos tiernos
brotan sólo para tu boca.

Trenzaré para ti un nido fuerte,
lo pondré en un lugar oculto
para que cuando despiertes
no alcancen tu vuelo las águilas.


A mi hija

08 mayo 2011

La tibieza

¿Vivimos en un mundo llamado tibieza?
La vida necesita el color del corazón.


Hay un lugar de trigo derramado,
de palomas en vuelo prisioneras.
Hay música con alas que libera
los cuerpos a tierra derrotados.

Hay un lugar que envuelve voluntades
en papel de regalo con sonrisas,
que arrebata las horas con la prisa
de caducas y sordas vanidades.

Hay un lugar que llena los rincones
de mundos ausentes de concierto,
en su honor se quebrantan las razones
del corazón que muere en el desierto.

Un lugar de oro idolatrado,
de miedos en falsa encrucijada,
desidia que nunca ha derrotado
la invisible faz de la alambrada.

Hay un lugar de historias que no saben
por qué enferman sus días de tristeza,
la vida a galope hasta que acabe
en el pantano gris de la tibieza.

14 abril 2011

La pluma

¿Quién escribe cuando sentimos el impulso de deslizar sobre el papel la pluma?
¿Quién maneja la pluma?
¿Quién escribe? ¿Es ella o soy yo?

Viene la pluma y quema,
araña, golpea, hiere,
inflige, ensalza, entierra.
Yo le digo: ¡Para!
Y le ordeno: ¡Quieta!
Pero viene, viene,
empuja, sabe, crea,
adivina y evoca.
Regresa y grito
diciendo: ¡Fuera, fuera!
Y ella vuelve y vuelve,
nubla, confunde, cuenta,
rasga, oculta, presiente,
engendra, clama, desvela,
hiere, hiere, hiere.

30 marzo 2011

La gran duna -Reposición-

La gran duna se mueve lentamente; a menudo,  duerme; pocas veces el viento provoca el despertar para escribir su historia. 
Su aptitud da forma al paisaje que la rodea.


Nosotros
la gran duna afable que ignora,
que asiente, que torna,
que aplaude la arenga que sopla,
que se inclina al norte, al sur,
a diestra, a siniestra.

Nosotros que apenas escuchamos,
que vemos apenas,
hablamos largamente de otras cosas,
como por ejemplo,
de la altura que nuestros granos alcanzan
aunque el viento en un instante los venga a enterrar.

Nosotros que vamos de la agenda laboral
al dibujo de la colcha de la cama
gastando nuestro aliento en escaparates de baratijas.

Nosotros que adoramos las estrellas del mundo
que ignoramos las del firmamento.
Nosotros, estrellas ignoradas,
ignorantes de nuestra luz.

Nosotros que sufrimos las heridas
infligidas por nuestras propias manos
armadas con intenciones mayúsculas.

Nosotros que lloramos nuestros muertos.
Nosotros que morimos en silencio.
Multitudinaria muerte,
solitaria muerte,
desnuda, desnutrida,
desamparada muerte.

Nosotros y nuestros ojos grandes
como soles oscuros,
esclavos de vuestra corte y vuestro placer.
Nosotros, víctimas sin ojos,
verdugos amamantados de venganza,
soldados paridos para el odio,
mártires sin perdón y sin cruz.

Nosotros, la gran duna afable
que se inclina fervorosa,
arrodillada ante tabernáculos terrenales,
rendida ante una falsa y blasfema fe.

13 marzo 2011

A la intemperie

 Nos cobijamos en refugios excesivamente cálidos. Quizá sea conveniente vivir un poco más a la intemperie para que resuciten nuestros sentidos.

 Qué frescor ahora
después de vagar mil noches
por las horas de un reloj asfáltico.

Qué frescor aquí
junto a los olivos tiernos,
junto a los tiernos álamos.

Aquí, a la orilla de senderos
escritos de lluvia y huella,
junto a las flores temblorosas,
erizadas de frío,
mendigas de un sol de invierno.

Mejor aquí, lejos,
de aquel impersonal dominio.
Mejor, a la intemperie agria de la vida
que vivir al abrigo
de un retazo artificial del cielo.

24 febrero 2011

Herederos de la Tierra (Gaia) Reposición

Nuestros hijos heredarán la Tierra maltratada, heredarán Gaia, no lloreis por ella, llorad por nuestros hijos y por la herencia que les dejamos.
Si vierais las fuentes de arena cegadas,
ríos y vergeles de cicuta infectos,
playas de gaviotas mudas y desiertas.

No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais el aire de cuerpo invisible
severo enemigo violentando el pecho,
si vierais los frutos sin su primavera.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais extintos el cóndor y el ibis,
el vientre marino exhausto de especies,
ahogadas las aves en cepos de brea.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais las uñas avaras del hombre
arañar los campos sin justa medida,
y en matriz amarga crear sus quimeras.
No lloréis por ellos,
llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

Si vierais la selva en boca de fuego,
antorcha en los brazos de anchas ambiciones,
insignes linajes a destierro y miseria.
No. No lloréis por ellos.
Llorad por nosotros y por nuestros hijos
herederos de la tierra.

13 febrero 2011

Veo

Hay, a nuetro alrededor, muchas cosas extraordinarias que se nos muestran, que debemos  ver, solamente hay que abrir los ojos...


Veo más allá,
a través de,
al otro lado.
Veo dentro,
fuera,
en el fondo,
en la superficie,
veo entre la niebla,
en la noche,
bajo las aguas,
a pesar del fulgor de la luz.

Veo en lo concreto,
en lo abstracto,
en lo simple,
en lo extraordinario,
en lo bello,
veo en la ruindad.

Veo en las prisiones,
en el cielo abierto,
en los imposibles,
dentro en los silencios,
frente a los bullicios,
veo en la mirada
y a ras de la piel.

Veo tras los muros, 
las rocas,
las aguas,
tras las celosías,
allá entre las sombras,
en el macrocosmos,
en el micro espacio,
detrás de la cara,
detrás de la cruz.

Veo entre las líneas,
bajo lo evidente, 
detrás de lo oculto,
en lo que se sabe,
en lo que se ignora,
veo, veo, veo
con los ojos abiertos
del corazón.