La poesía toca con sus alas lo más pequeño, lo más excelso, toca el dolor y la alegría.

Nos pega a la tierra, a los seres vivos, nos eleva y transporta a otra dimensión.

07 julio 2010

Noches de julio


El silencio y sus sonidos de plata, la calma, la comtemplación del cielo nocturno, tienen, para mí, un valor incalculable. Julio posee esa riqueza. 
La noche es clara, serena,
la luna creciente.
El sonido de un cencerro lejano y monótono
acuna el descanso.
No hay forma poética
de describir la calma que se cierne.

La noche duerme dilatada
sobre los campos y las casas
como un pacífico y gigantesco buey.

No hay nada más.
Silencio.
Unos perros ladran intermitentes.
La noche es amplia y liviana.
Silencio.
No hay nada más.

Algo debe gestarse en esta hora,
alguna estructura compleja que nace única,
alguna vida única que acaba.


Los perros ladran de nuevo,
el cencerro monótono sigue,
No hay nada más.
Silencio.